Si no conoces el funcionamiento y las particularidades de la gestión de fincas en Francia, te lo explicamos fácilmente, gracias a David Bulcke, que ha sido presidente de su comunidad de manera voluntaria durante muchos años en la región de París. Hoy nos cuenta los fundamentos de esta función, desde la comunicación con los vecinos y la toma de decisiones hasta la gestión y las cuentas del edificio. Un puesto, generalmente, sinónimo de compromiso a todos los niveles, pero, ante todo, apasionante.

¿Globalmente, en Francia, cómo se gestiona una finca?

Un presidente de comunidad gestiona la finca, distribuyendo las cargas entre los copropietarios y gestionando los trabajos de renovación.

 

¿Qué diferencias existen entre un presidente profesional y uno voluntario?

Para mi, la única diferencia que existe es que el profesional recibe un salario mensual. Tienen las mismas obligaciones.

 

¿Cuáles son las ventajas y/o los inconvenientes de la gestión de una finca, siendo profesional o voluntario?

Las ventajas cuando un presidente voluntario gestiona la finca son que hay más proximidad, porque generalmente es un vecino que gestiona la finca, más rapidez en cuanto a la toma de decisiones y permite reducir los costes de la comunidad en un 30%. Pero, a veces al presidente voluntario le faltan competencias claves para la gestión de la finca como la contabilidad, el domino de las leyes o la gestión de trabajos. Toda la gestión se apoya en una única persona, aunque los vecinos pueden ayudar.

 

¿Cuántas propiedades puede gestionar un presidente diariamente?

En Francia hablamos de “lots”, es decir, porciones de propiedad. Por ejemplo, mi casa representa un lot y el sótano otro. Entonces, un gestor voluntario puede gestionar entre 25 y 30 lots máximo.

 

¿Cuáles son las responsabilidades de un presidente?

Las responsabilidades de un presidente son la contabilidad, la participación a las asambleas generales y la aplicación de las decisiones, las órdenes diarias y el seguimiento de los trabajos. También, tiene que hacer cumplir la legislación y proveer los elementos necesarios a la compra/ venta de lots.

 

¿Qué piensas de las aplicaciones de gestión de finca que aparecen?

Según lo que he visto, existen dos tipos de aplicaciones comunitarias: unas de intercambios de servicios entre vecinos y otras de gestión de fincas en sentido estricto. En el caso de las primeras, personalmente encuentro beneficios para las grandes copropiedades. Pero cuando las comunidades son pequeñas, no son tan necesarias porque la proximidad permite comunicarse más fácilmente. Uno de los principales obstáculos que percibo es que el acceso a las aplicaciones es muy heterogéneo y algunas personas no saben cómo dominar esas herramientas.

 

¿Cuáles son las claves para ser un buen presidente?

Conseguir el buen entendimiento entre los vecinos representa la única palanca para tener una gestión efectiva, si no el gestor pasará demasiado tiempo lidiando con los recordatorios, los conflictos sobre las cargas, etc. También hay que ser imparcial.

 

¿Qué problemas principales encontró cuando realizaba las labores de gestor?

En cuanto a los impagos, hay que ser flexible (uno de mis copropietarios solo pagaba una vez por año). Se pueden manipular las fechas de cobro. También se pueden encontrar problemas cuando confrontamos importantes trabajos de renovación que los copropietarios no pueden asimilar en un año. En el lado jurídico, es importante pedir ayuda. Por ejemplo, yo era miembro de l’ARC, un consultorio que me daba una asistencia jurídica. Algunas veces me sentía un poco solo. Para compensar esto, pasamos por un presidente voluntario cooperativo, que permite al gestor elegido delegar sus poderes.

 

Como gestor de finca voluntario, ¿ha tenido que llevar a cabo iniciativas para mejorar y/o facilitar la vida de los vecinos?

Idealmente habría que hacerlo, pero sigue siendo muy complicado. Por falta de tiempo, el año pasado no pudimos organizar la tradicional fiesta de los vecinos, que ayudan a mejorar la convivencia de todos.