Una comunidad de vecinos ha de hacer frente a la limpieza y mantenimiento de las zonas comunes, es decir, escaleras, patios interiores, garaje, ascensores, jardines, etcétera. En este artículo nos centraremos en la limpieza. Para cubrir esta obligación los propietarios deben alcanzar un acuerdo y realizar ellos mismos esas tareas por orden rotatorio o bien contratar servicios externos.

Si se opta por esta segunda alternativa, ¿quién se encarga de la contratación? El administrador de fincas junto al presidente de la comunidad -previo consenso con los propietarios- solicitará presupuesto a diferentes proveedores de limpieza tratando de encontrar la oferta que mejor se adapte a las necesidades de la comunidad.

En el caso de fincas grandes, es decir, con varios portales o zonas comunes muy espaciosas, es práctica habitual que las empresas se desplacen al inmueble para evaluar las necesidades reales y estructurar detalladamente el coste del servicio.

Con varias propuestas sobre la mesa, el administrador de fincas y el presidente de la comunidad convocarán a los vecinos para exponer las diferentes opciones antes de proceder a una votación. Siempre será más clarificador que los presupuestos de las empresas interesadas en realizar el servicio incluyan partidas detalladas, con la descripción de los servicios ofertados, los consumibles y la maquinaria que vayan a emplear además de cualquier otro aspecto que pueda tener relevancia de cara al trabajo. Lógicamente la oferta económica más ajustada tendrá un ‘peso’ importante a la hora de la elección pero se deben tener en cuenta otros factores.

  • Recursos y herramientas. Un elemento a valorar es el manejo de maquinaria especializada ya que en función de las características de la finca puede ahorrar tiempo y proporcionar mejores resultados.
  • Recursos humanos. El personal encargado de la limpieza debe contar con la correspondiente formación (se da por supuesto que está dado de alta en la Seguridad Social y que cumple con todos los requisitos legales). No necesariamente más personal significa mejor servicio. Dependiendo de las características de la finca y de la maquinaria a emplear habrá que ponderar los recursos.
  • Aporte de garantías. Las empresas proveedoras de servicios de limpieza, normalmente, incluyen en el presupuesto cláusulas de garantías de cumplimiento de servicios y de calidad. El administrador de fincas debe confirmar que la empresa disponga de seguro de responsabilidad civil para que, en caso de que ocurra cualquier incidente, cubra al trabajador y exima a la comunidad de vecinos.
  • Control y supervisión. Otro elemento a tener en cuenta a la hora de elegir al proveedor del servicio de limpieza es si la empresa contratada controla y supervisa las tareas que realizan sus trabajadores. Es decir, que cuente con un encargado que evalúe el grado de satisfacción de los vecinos y que responda con agilidad y eficacia a posibles problemas o reclamaciones.

 

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