Quizás en tu vecindario haya zonas verdes en la parte trasera y una plaza en la delantera para que los niños jueguen a sus anchas, o para que los mayores socialicen después del trabajo. Quizás haya un puñado de lugares en los que compartir tiempo y conversación, pero muchas veces ocurre que nadie acude a ellos por miedo, precisamente, a encontrarse con sus vecinos. ¿Y a eso lo llamamos vecindario?

En este artículo vamos a proponer una serie de estrategias para construir comunidad en el vecindario. Trucos con los que romper ese muro invisible que te separa de tus vecinos, que te aísla en tu pequeño rincón y te hace menos permeable a la existencia de aquellos que te rodean. Hoy en día, pese a vivir en en ciudades masificadas, nos sentimos más solos que nunca, por lo que parece oportuno trazar puentes con aquellos que pueden sacarnos de esa incomunicación. A continuación van algunas estrategias para construir comunidad en el vecindario:

1. Lo primero es –obviamente– tratar de conocer a los vecinos: si no sabes el nombre de más de dos o tres vecinos, entonces es hora de dar el paso y presentarte. Ofrecerte para lo que necesiten. Simplemente acércate a la puerta, llama y sonríe… La otra persona estará agradecida de que hayas dado ese paso.

2. Pasa un rato en las zonas comunes, déjate ver: es difícil conocer a tus vecinos sin nunca los ves. Con solo estar en la puerta delantera del portal ya estás favoreciendo la interacción. Si te paras en las zonas comunes o en la calle de la propia finca, cada vecino que pasa por ahí supone una oportunidad para ensayar el acercamiento. Qué menos que saludar y sonreír, quizás surja la chispa.

3. Utiliza apps que faciliten la convivencia: existen aplicaciones que ayudan a crear planes en común entre todos los vecinos, otras que permiten intercambiar favores entre los habitantes de una finca y unas terceras, como Fynkus, que simplifican las gestiones en las que los vecinos están necesariamente involucrados. Déjate ayudar por las herramientas tecnológicas que están a tu disposición.

4. Fomenta el respeto entre vecinos: no seas esa persona que está siempre armando jaleo, o que deja las deposiciones de su mascota en la escalera y nunca las recoge. Se consciente del ruido que estás generando dentro y fuera de tu vivienda. Respeta los límites de la convivencia y ayuda a que otros los respeten; es un punto básico en el funcionamiento de cualquier vecindario.

5. Organiza una fiesta de vecindario: es complicado conocer a todos los vecinos sin organizar un evento que los agrupe. Sin embargo, después de una fiesta –o una quedada, o una comida, etc.– todo el mundo suele tener mucha más complicidad. Da un poco de reparo y quizás te lleve tiempo, pero el resultado suele ser muy favorable.

6. Construye una pequeña biblioteca compartida entre los inquilinos: La biblioteca es un lugar completamente inspirador, no puede salir nada malo de ahí; propón la creación de un espacio en el que los habitantes del vecindario puedan intercambiar libros y, si la medida fructifica y crece, anímales a crear incluso un club de lectura.

7. Crean huerto comunitario: los huertos comunitarios están de moda y son una solución increíble para crear comunidad. No hay nada que refuerce tanto los lazos entre las personas como un huerto comunitario; ver el fruto de un trabajo compartido siempre une y emociona.

8. Organiza una noche de cine: igual que con los libros, las películas son una fuente de diversión muy compartible, permite reforzar vínculos durante la sesión y después de ella.

9. Da la bienvenida a las nuevas familias: hay muchas formas de decir ‘hola’ a los nuevos integrantes del vecindario; se pueden utilizar las clásicas tartas o recetas típicas, o se puede simplemente comentar las singularidades del vecindario.

10. Organiza una reunión mensual regular, no hace falta que nadie confirme asistencia. La temática puede ser administrativa o de ocio; la primera es obligada, la segunda puede ser la excusa para reforzar esos vínculos pendientes.

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