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Luz verde al autoconsumo eléctrico en comunidades de propietarios que posibilita el uso compartido de la electricidad entre vecinos y la venta del excedente a la red general. Hasta ahora esta alternativa –si nos referimos al autoconsumo fotovoltaico- únicamente se identificaba con paneles solares instalados en tejados de viviendas unifamiliares, sin embargo el real decreto-ley 15/2018 publicado en octubre de 2018 que acabó con el llamado ‘impuesto al sol’ modificó la situación vigente en España desde 2015 que recogía que “en ningún caso un generador se podrá conectar a la red interior de varios consumidores”.

La normativa que regulaba el autoconsumo no permitía que una de estas instalaciones pudiera ser usada por varios vecinos de una misma comunidad; opción que se abre a partir de ya al 65 por ciento de la población de nuestro país que reside en edificios de pisos.

El nuevo marco legal de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores abre la puerta al autoconsumo compartido de energía. “Al hogar se le va a hacer más fácil el autoconsumo y también la interacción con la red”, aseguró la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera la víspera de que el Gobierno apruebe finalmente la medida. Así las comunidades de propietarios pueden producir y administrar su propia energía o lo que es lo mismo: varios consumidores pueden compartir una misma instalación de energía solar. “El Gobierno aún tiene que desarrollar el reglamento que fije las especificaciones técnicas”, matizan desde Holaluz, una startup pionera en nuestro país en montar una instalación de autoconsumo compartido, que detalla los pasos que deben seguir las comunidades de propietarios interesadas en esta alternativa:

  1. Acuerdo de la comunidad de vecinos sobre la instalación. Cualquier propietario puede solicitar su votación que requerirá del voto favorable de un tercio de los integrantes de la comunidad (y un tercio de las cuotas de participación).
  2. Estudio de la viabilidad del proyecto.  La instalación de placas solares va acompañada de baterías eléctricas que permiten almacenar el exceso de energía producida y utilizarla de noche, cuando no están en funcionamiento las placas.
  3. Instalación y legalización. La legalización depende del ayuntamiento de cada localidad.
  4. Validación de la distribuidora y permisos.

Estas instalaciones ofrecen dos posibilidades de consumo, según explican desde cambioenergetico.com:

  • Destinar la energía producida a elementos comunes del edificio: ascensores, garajes, iluminación de pasillos, etcétera, o a instalaciones de consumo comunes a la comunidad, es decir, agua caliente o calefacción central.
  • Destinar la energía producida a las viviendas individuales. Esta opción, compatible con la anterior, solo requiere la instalación de contadores individuales en cada vivienda. Si alguno de esos hogares requiere más energía de la que pueda producir la instalación, complementaría su consumo a través de la red eléctrica convencional.

¿Cuánto cuesta?

Según cálculos realizados por UNEF (Unión Española Fotovoltaica), una instalación de autoconsumo eléctrico en un bloque de viviendas de cuatro pisos puede costar unos 8.000 euros. Esta inversión depende de la localización del edificio, el tipo de tejado y las horas de sol que tiene. Desde Agremia (Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía) recomiendan interesarse por las subvenciones públicas existentes. Más claras aún son las cuentas que hacen en la UNEF: “los paneles solares tienen una vida aproximada de 25 años y pocos gastos de mantenimiento porque se limpian solos, con la lluvia y la propia inclinación que se les da. Según algunas estimaciones, las instalaciones para el autoconsumo compartido podrían suponer un ahorro de hasta 600 o 700 euros anuales en la factura de la luz de cada hogar lo que permitiría amortizar la inversión en siete u ocho años”.

¿Qué beneficios tiene el autoconsumo en las comunidades de vecinos?

  • Reducción de la emisión de gases de efecto invernadero
  • Ahorro en la factura de la luz
  • Mayor eficiencia energética

A estos se podrían añadir otros que afectan directamente a la sociedad como el aumento de la competitividad de las empresas que reducirían su gasto energético, la creación de empleo directo cualificado para el montaje y mantenimiento de las instalaciones de autoconsumo o el fomento del desarrollo tecnológico y de nuevos modelos de negocio, sentencian desde ecovatios.