Entidades financieras y fondos de inversión se han convertido en vecinos de muchas comunidades de propietarios a raíz de la crisis económica que les llevó a adjudicarse viviendas por impagos de la hipoteca de sus anteriores dueños adquiriendo así la condición de copropietario y asumiendo los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro vecino. Se estima que solo en España gestionan más de 240.000 pisos.

Por ley, las comunidades de propietarios están obligadas a aprobar anualmente su presupuesto para afrontar los gastos comunes que origina el mantenimiento de la finca y generalmente la principal fuente de ingresos son las aportaciones de los comuneros a través de las cuotas mensuales acordadas por la Junta de Propietarios, si bien es cierto que hay otras fuentes extra de financiación como ya se explicó en este artículo.

La irrupción de la banca en las comunidades de propietarios ha alterado su estructura tradicional, acostumbradas a estar formadas únicamente por particulares. Cada vez hay más entidades bancarias, fondos de inversión, promotoras y constructoras que también son propietarias y, por diferentes motivos, no ‘cuidan’ la periodicidad a la hora de afrontar los recibos con los que las comunidades responden a los gastos comunes de agua, electricidad, reparaciones… Las últimas cifras que maneja el Consejo General del Colegio de Administradores de Fincas apuntan a que la deuda total en 2018 ascendía a 1.606 millones de euros y que cerca del 7 por ciento de las comunidades están afectadas por impagos de un banco moroso. “Los impagos pueden generar que la propia comunidad no pueda cumplir el presupuesto aprobado causando agravios evidentes con los vecinos que sí cumplen con sus obligaciones”, señalan desde el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid. “La actitud de la mayoría de las entidades bancarias que adquieren una vivienda por ejecución hipotecaria es cuanto menos reprobable y está causando un gran perjuicio a las comunidades de propietarios que ven cómo tienen un nuevo vecino que ni se implica en el día a día de la comunidad y encima no abona las cuotas”, añaden las mismas fuentes.

En estos casos, por norma general, las comunidades de vecinos inician una batalla de comunicaciones y requerimientos que suelen acabar en denuncia y en un fallo del juez a su favor. Eso sí, esto lleva meses de espera mientras las arcas de la comunidad de propietarios se resienten. Para presentar la demanda la comunidad necesita acordarlo en la Junta de Propietarios, aportar un certificado de deuda emitido por el administrador o secretario y firmado por el presidente y un requerimiento fehaciente previo al comunero deudor.

 

 

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