Hay varias razones para buscar el ahorro de agua en una comunidad de vecinos. El primero es económico, aliviar la carga que el derroche de agua supone para el bolsillo. En una comunidad se producen gastos que pueden suponer un enorme problema a final de mes, cuando llegan todos los recibos acumulados. La segunda razón es medioambiental: el cambio climático nos obliga a tomar partido en el ahorro de recursos naturales. Y lo requiere ya.

En este texto vamos a ver algunas medidas con las que ahorrar agua en la comunidad de vecinos. Cierto es que el tema nos atañe a todos también de manera individual, y que el ahorro real empieza por la vivienda de cada uno, pero las comunidades también tienen capacidad de ahorrar en algunos lugares compartidos, como las zonas comunes que necesitan riego o la tan recurrente piscina comunitaria.

El ahorro de agua depende de todos los inquilinos, requiere metodología y la conciencia del problema que entraña su despilfarro. A continuación, algunos consejos para conseguir ese ahorro:

Limpieza de zonas comunes: aquí se puede hablar con la empresa que se dedique a la limpieza de portal, pasillos, escaleras, etc. y pactar con ellos que se haga con agua reciclada. La idea es utilizar agua de la piscina –si se tiene– que tenga que renovarse al final del verano.

Riego de zonas verdes: es uno de los grandes problemas en las comunidades de vecinos, cómo gestionar el riego de las zonas verdes –si las hubiera–. En este caso, lo más recomendable –y así se hace ya en la mayoría de lugares que requieren riego– es utilizar el goteo o la microaspersión. Asimismo, una buena estrategia para luchar contra el despilfarro de agua pasa por adornar y recubrir las zonas comunes con elementos no vegetales, como las piedras ornamentales o la grava.

La piscina comunitaria: para garantizar el ahorro de agua en la piscina se pueden aplicar varias estrategias, todas ellas encaminadas a que el agua se mantenga limpia para no tener que vaciarla y hacer un rellenado. Las medidas son:

  • Ducharse antes de entrar.
  • No comer dentro de ella.
  • Usar ropa adecuada.
  • No orinar dentro de ella.
  • No meter juguetes que puedan ensuciarla más de lo adecuado.
  • Limpiarla de bichos regularmente.
  • Depurarla en la medida de lo posible.

Junto a los cuidados mencionados, también es conveniente evitar que el agua se evapore situando una lona sobre la piscina y filtrar el agua convenientemente utilizando la tecnología necesaria.

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